Qué impuestos paga una pyme en España
Descubre todos los impuestos que debe pagar una pyme en España: Sociedades, IVA, retenciones y más. Guía completa y actualizada para empresarios.
Montar una pyme en España puede ser una aventura apasionante, pero también un auténtico laberinto fiscal. Porque sí, hay impuestos. Muchos. Y de distintos tipos. Algunos los pagas trimestralmente, otros cada año, y algunos incluso cada mes. Si estás empezando o simplemente quieres entender mejor dónde se va tu dinero, este artículo es para ti.
Vamos a repasar todos los impuestos que una pyme tiene que pagar en España, desde los más conocidos hasta esos que te pilla por sorpresa cuando menos te lo esperas. Sin tecnicismos innecesarios, pero con toda la información que necesitas para no perderte en el camino.
Impuesto sobre Sociedades: el rey de los impuestos para pymes
El Impuesto sobre Sociedades (IS) es el equivalente al IRPF, pero para empresas. Grava los beneficios que obtiene tu pyme a lo largo del año fiscal. Y ojo, porque no se calcula sobre la facturación, sino sobre el beneficio neto después de restar todos los gastos deducibles.
El tipo general en España es del 25%, aunque hay algunos casos especiales:
- Empresas de nueva creación: pagan el 15% durante los dos primeros años en los que obtienen beneficios.
- Cooperativas y entidades sin ánimo de lucro: pueden tener tipos reducidos del 20% o incluso inferiores.
La declaración del IS se presenta una vez al año, entre el 1 y el 25 de julio. Eso sí, hay que hacer pagos fraccionados en abril, octubre y diciembre, adelantando parte del impuesto que se pagará en la declaración anual.
Cómo se calcula el Impuesto sobre Sociedades
Partes de tu resultado contable (ingresos menos gastos), le aplicas los ajustes fiscales que marca Hacienda (porque no todo lo que te parece gasto lo es para ellos), y sobre esa base imponible aplicas el tipo correspondiente. Si tu pyme ha tenido pérdidas, no pagas nada ese año, pero puedes compensar esas pérdidas en ejercicios futuros.
IVA: el impuesto que pagas y cobras
El Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) es probablemente el impuesto más presente en el día a día de cualquier pyme. Cada vez que facturas, añades IVA. Y cada vez que compras algo para tu negocio, también te lo cobran. La diferencia entre lo que cobras y lo que pagas es lo que ingresas a Hacienda.
En España hay tres tipos de IVA:
- General (21%): el más habitual, aplicable a la mayoría de productos y servicios.
- Reducido (10%): alimentos, transporte de viajeros, hostelería, entradas a espectáculos…
- Superreducido (4%): productos básicos como pan, leche, huevos, libros, prensa, medicamentos…
La declaración del IVA se presenta trimestralmente mediante el modelo 303, aunque las empresas más grandes pueden tener obligación de hacerlo mensualmente. Y una vez al año toca el resumen anual del IVA (modelo 390).
El IVA no es un gasto, pero duele igual
Técnicamente, el IVA que cobras no es tuyo, solo lo recaudas para Hacienda. Pero en la práctica, gestionar el IVA requiere liquidez. Si cobras a 60 días pero tienes que declarar el IVA antes de cobrar, puedes tener problemas de tesorería. Por eso es fundamental llevar un buen control de flujos de caja.
Retenciones e ingresos a cuenta: cuando tú eres el recaudador
Si tu pyme tiene trabajadores o contrata servicios profesionales, tendrás que aplicar retenciones del IRPF. Es decir, cuando pagas una nómina o una factura de un profesional, no le das el importe íntegro, sino que retienes un porcentaje que luego ingresas a Hacienda en nombre de esa persona.
Las retenciones más comunes son:
- Nóminas de empleados: entre el 2% y el 47%, según el salario y circunstancias personales del trabajador.
- Facturas de profesionales: normalmente el 15% (o el 7% durante los tres primeros años de actividad).
- Alquileres de locales: 19% sobre el importe del alquiler.
Estas retenciones se declaran trimestralmente mediante el modelo 111 (para rendimientos del trabajo y actividades profesionales) y el modelo 115 (para alquileres). Y al final del año toca presentar los resúmenes anuales (modelos 190 y 180).
Impuestos locales: el Ayuntamiento también quiere su parte
Además de los impuestos estatales, las pymes tienen que lidiar con tributos municipales. Los más importantes son:
Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE)
Solo lo pagan las empresas que facturan más de 1 millón de euros al año. Si estás por debajo de esa cifra, estás exento. El importe varía según la actividad y el municipio.
Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI)
Si tu pyme es propietaria de un local, nave o cualquier inmueble, tendrás que pagar el IBI cada año. El importe depende del valor catastral del inmueble y de las ordenanzas municipales.
Tasa de recogida de basuras
Sí, hasta la basura tiene su impuesto. Todas las empresas con local físico tienen que pagar esta tasa, que también varía según el municipio.
Impuestos especiales: solo si tu negocio los requiere
Hay ciertos sectores que tienen impuestos específicos. Si tu pyme se dedica a alguno de estos, tendrás que añadir otro impuesto más a la lista:
- Hidrocarburos: gasolinas, gasóleos…
- Alcohol y bebidas alcohólicas.
- Tabaco.
- Electricidad.
Estos impuestos especiales se pagan en origen, es decir, cuando se fabrica o importa el producto. Pero si te dedicas a la distribución, es importante que conozcas cómo funcionan porque afectan a tus márgenes.
Seguridad Social: no es un impuesto, pero se parece
Técnicamente, las cotizaciones a la Seguridad Social no son un impuesto, pero a efectos prácticos funcionan como tal. Si tienes empleados, debes pagar:
- Contingencias comunes: alrededor del 28,3% (23,6% a cargo de la empresa y 4,7% del trabajador).
- Desempleo: entre el 5,5% y el 7,05%, según el tipo de contrato.
- Formación profesional: 0,6%.
- FOGASA: 0,2%.
Y si eres administrador, aunque no seas trabajador por cuenta ajena, tendrás que cotizar como autónomo societario, con una cuota mensual que en 2026 depende de tus rendimientos netos.
La Seguridad Social se paga mensualmente
A diferencia del IVA o el IS, las cotizaciones sociales se liquidan cada mes. Nada de esperar al trimestre. Y los plazos son estrictos: si te retrasas, vienen recargos e intereses.
Consejos para gestionar mejor los impuestos de tu pyme
Lleva la contabilidad al día. No es negociable. Si dejas todo para última hora, te vas a volver loco y probablemente cometerás errores que te saldrán caros.
Trabaja con un asesor fiscal. Puede parecer un gasto, pero créeme, te ahorra muchos más problemas (y dinero) de los que cuesta. Un buen asesor conoce todas las deducciones, bonificaciones y ayudas a las que puedes acogerte.
Provisiona los impuestos. No gastes todo lo que ganas. Cada mes, reserva un porcentaje para pagar impuestos. Así, cuando llegue el momento de liquidar, no te quedarás sin liquidez.
Digitaliza todo. Facturas, recibos, contratos… Todo debería estar en formato digital y bien organizado. Te facilitará la vida cuando tengas que presentar declaraciones o justificar gastos.
Aprovecha las deducciones. Muchas pymes no deducen todos los gastos que podrían porque desconocen qué es deducible y qué no. Infórmate bien o pregunta a tu asesor.
La realidad fiscal de las pymes españolas
Ser empresario en España no es fácil, y la presión fiscal es una de las principales quejas del sector. Según datos del Banco de España, las pymes dedican una media de 200 horas al año solo a gestiones fiscales y administrativas. Tiempo que podrías emplear en hacer crecer tu negocio.
Pero conocer bien el sistema es el primer paso para optimizarlo. No se trata de evadir impuestos (que es ilegal), sino de planificar fiscalmente para pagar lo justo, ni más ni menos. Y eso pasa por entender qué impuestos pagas, cuándo los pagas y cómo puedes reducir la carga fiscal de forma legal.
Al final, los impuestos son parte del juego. No los vas a evitar, pero sí puedes gestionarlos de forma inteligente para que no se coman todos tus beneficios. Y con la información correcta, se hace mucho más llevadero.
