Guía completa del Impuesto de Sociedades
Guía completa del Impuesto de Sociedades en España: cálculo, tipos impositivos, deducciones fiscales y plazos. Todo lo que necesitas saber en 2026.
El Impuesto de Sociedades es ese gran desconocido que aterra a muchos empresarios, especialmente a los que están empezando. No es para menos: la normativa es densa, los plazos son estrictos y equivocarse puede salir caro. Pero tranquilo, que con esta guía vas a entender todo lo que necesitas saber para presentar tu declaración sin morir en el intento.
Vamos a desglosar qué es el Impuesto de Sociedades, quién tiene que pagarlo, cómo se calcula y qué deducciones puedes aplicar para no pagar más de la cuenta. Porque al final, de lo que se trata es de cumplir con Hacienda sin dejarte un euro de más por el camino.
Qué es el Impuesto de Sociedades y quién está obligado a pagarlo
El Impuesto de Sociedades (IS) es un tributo que grava los beneficios obtenidos por las empresas durante el ejercicio fiscal. A diferencia del IRPF, que pagan las personas físicas, el IS lo pagan las personas jurídicas: sociedades limitadas, anónimas, cooperativas, fundaciones, asociaciones…
Están obligadas a presentar el IS todas las entidades con personalidad jurídica propia que desarrollen actividades económicas en España. Esto incluye:
- Sociedades mercantiles (SL, SA, SRL…).
- Cooperativas.
- Asociaciones y fundaciones que realicen actividades económicas.
- Entidades no residentes con establecimiento permanente en España.
Los autónomos y comunidades de bienes, por su parte, tributan por IRPF, no por Sociedades. Esta es una de las principales diferencias fiscales entre ser autónomo y constituir una sociedad.
Tipos impositivos: cuánto hay que pagar
El tipo general del Impuesto de Sociedades en España es del 25%. Es decir, de cada 100 euros de beneficio, 25 se los queda Hacienda. Pero como en todo lo relacionado con impuestos, hay excepciones y tipos reducidos:
Empresas de nueva creación
Las startups y empresas recién constituidas tienen un tipo reducido del 15% durante los dos primeros ejercicios en los que obtengan beneficios. Ojo, no son los dos primeros años desde que te das de alta, sino desde que empiezas a ganar dinero. Si tardas tres años en tener beneficios, el tipo reducido se aplicaría en el cuarto y quinto año.
Cooperativas fiscalmente protegidas
Las cooperativas que cumplan ciertos requisitos pueden aplicar un tipo del 20% sobre sus beneficios cooperativos.
Entidades sin ánimo de lucro
Fundaciones, ONG y asociaciones declaradas de utilidad pública pueden beneficiarse de un tipo del 10%, siempre que cumplan los requisitos de la Ley 49/2002.
Microempresas
Las empresas que facturen menos de 1 millón de euros y tengan una plantilla inferior a 25 trabajadores pueden aplicar un tipo del 23% sobre los primeros 50.000 euros de base imponible, y el 25% sobre el resto.
Cómo se calcula el Impuesto de Sociedades
Aquí es donde la cosa se complica un poco, pero vamos a intentar simplificarlo al máximo. El cálculo del IS sigue estos pasos:
Paso 1: Resultado contable
Partes del resultado contable de tu empresa, es decir, ingresos menos gastos según tu contabilidad. Este es el beneficio (o pérdida) que aparece en tu cuenta de resultados.
Paso 2: Ajustes fiscales
No todo lo que contablemente es un gasto lo acepta Hacienda como deducible. Aquí entran los ajustes extracontables, que pueden ser:
- Ajustes positivos: gastos que has contabilizado pero que fiscalmente no son deducibles (multas, donativos no deducibles, exceso de amortización…).
- Ajustes negativos: deducciones fiscales, incentivos, compensación de pérdidas de años anteriores…
Paso 3: Base imponible
Aplicando los ajustes al resultado contable, obtienes la base imponible. Sobre esta cifra se aplica el tipo impositivo correspondiente.
Paso 4: Cuota íntegra
Multiplicas la base imponible por el tipo impositivo. El resultado es la cuota íntegra, es decir, lo que en principio tendrías que pagar.
Paso 5: Deducciones y bonificaciones
Aquí es donde puedes reducir considerablemente lo que pagas aplicando deducciones fiscales: por I+D+i, creación de empleo, inversiones medioambientales, producción cinematográfica… Si se aplican correctamente, pueden suponer un ahorro importante.
Paso 6: Cuota líquida y cuota diferencial
Después de aplicar las deducciones, obtienes la cuota líquida. A esta le restas las retenciones que te hayan practicado durante el año y los pagos fraccionados que hayas hecho. El resultado final es la cuota diferencial: lo que realmente tienes que pagar (o lo que te devuelven si te has pasado).
Gastos deducibles en el Impuesto de Sociedades
Una de las claves para reducir la factura fiscal es maximizar los gastos deducibles. Pero cuidado, porque Hacienda es muy estricta con esto. Para que un gasto sea deducible tiene que cumplir tres requisitos:
- Estar debidamente justificado: factura completa y correcta.
- Estar contabilizado: tiene que aparecer en tu contabilidad.
- Estar vinculado a la actividad económica: tiene que servir para generar ingresos.
Algunos de los gastos deducibles más habituales son:
- Sueldos y salarios de empleados.
- Seguridad Social a cargo de la empresa.
- Suministros: luz, agua, gas, internet, teléfono…
- Alquileres de locales, oficinas o vehículos.
- Amortizaciones de activos fijos (maquinaria, vehículos, ordenadores…).
- Gastos financieros: intereses de préstamos y créditos.
- Servicios profesionales: asesoría, gestoría, abogados…
- Publicidad y marketing.
- Reparaciones y mantenimiento.
- Material de oficina.
- Formación del personal.
Gastos que NO son deducibles
Por el contrario, hay gastos que nunca podrás deducir, por mucho que los necesites:
- Multas y sanciones de cualquier tipo.
- Donativos que no cumplan los requisitos legales.
- Impuestos no deducibles: el propio IS, el IRPF personal…
- Gastos personales del administrador que no estén justificados.
- Pérdidas del juego.
Deducciones fiscales que debes conocer
Además de los gastos deducibles, existen deducciones fiscales que se aplican directamente sobre la cuota a pagar. Estas son algunas de las más interesantes:
Deducción por I+D+i
Si tu empresa invierte en investigación, desarrollo o innovación tecnológica, puedes deducirte hasta un 42% de los gastos en I+D y un 12% en innovación tecnológica. Es una de las deducciones más potentes, pero también requiere documentación exhaustiva.
Deducción por creación de empleo
Contratar a ciertos colectivos (personas con discapacidad, parados de larga duración, jóvenes en prácticas…) puede darte derecho a deducciones en la cuota del IS.
Deducción por inversiones medioambientales
Las inversiones destinadas a proteger el medio ambiente también pueden deducirse, aunque con ciertos límites.
Deducción por donativos
Si haces donativos a ONG, fundaciones o entidades sin ánimo de lucro reconocidas, puedes deducirte entre el 35% y el 40% del importe.
Pagos fraccionados: no esperes a julio para pagar
Una de las cosas que más sorprende a los empresarios novatos es que el IS no se paga solo una vez al año. Hay que hacer pagos fraccionados en abril, octubre y diciembre.
Estos pagos son un adelanto del impuesto que pagarás en la declaración anual. Se calculan aplicando un porcentaje sobre la cuota del ejercicio anterior (normalmente el 18%) o sobre el beneficio acumulado del año en curso.
Si no haces los pagos fraccionados o te quedas corto, Hacienda te cobrará intereses de demora cuando presentes la declaración anual. Así que más vale ir adelantando.
Plazos de presentación del Impuesto de Sociedades
La declaración anual del IS se presenta entre el 1 y el 25 de julio del año siguiente al ejercicio fiscal. Es decir, si tu ejercicio fiscal coincide con el año natural (enero a diciembre), presentarás la declaración en julio del año siguiente.
Pero ojo, porque no todas las empresas tienen el mismo ejercicio fiscal. Si el tuyo termina en otro mes, tendrás que presentar la declaración en los 25 días naturales siguientes a los seis meses posteriores al cierre del ejercicio.
¿Qué pasa si no presentas la declaración?
No presentar el IS en plazo puede acarrear sanciones económicas importantes, que van desde el 50% hasta el 150% de la cuota dejada de ingresar, dependiendo de si ha habido ocultación, mala fe o reincidencia. Y además, los intereses de demora empiezan a correr desde el día siguiente al fin del plazo.
Errores comunes que debes evitar
Uno de los fallos más frecuentes es no aplicar todas las deducciones posibles. Muchas empresas se dejan miles de euros en deducciones por I+D+i, creación de empleo o inversiones simplemente porque desconocen que existen o no saben cómo justificarlas.
Otro error típico es no documentar correctamente los gastos. Una factura mal emitida, sin NIF, sin descripción clara o sin fecha puede ser rechazada por Hacienda en una inspección.
También hay quien mezcla gastos personales con empresariales sin criterio claro. Si usas el coche de la empresa para uso personal, Hacienda puede considerar que parte de esos gastos no son deducibles.
La importancia de llevar una buena contabilidad
No se puede insistir lo suficiente en esto: una contabilidad ordenada y al día es fundamental. No solo para cumplir con tus obligaciones fiscales, sino también para tener una visión clara de cómo va tu negocio. Y si algún día Hacienda te inspecciona, te lo agradecerás.
Consejos prácticos para optimizar tu Impuesto de Sociedades
Planifica fiscalmente desde el principio. No dejes la optimización fiscal para el último momento. Durante todo el año, ve tomando decisiones que te permitan reducir la carga fiscal: invierte en I+D, contrata personal, renueva equipos…
Trabaja con un asesor fiscal especializado. El IS es complejo y cambia con frecuencia. Un buen asesor puede ahorrarte mucho más dinero del que te cuesta.
Aprovecha las pérdidas. Si tu empresa tiene pérdidas, no desesperes. Puedes compensarlas con beneficios futuros durante los próximos 15 años, reduciendo así la factura fiscal cuando las cosas mejoren.
Revisa las deducciones cada año. La normativa fiscal cambia, y pueden aparecer nuevas deducciones o bonificaciones que te interesen. Mantente informado.
Digitaliza todo. Guarda todas las facturas, contratos y justificantes en formato digital y bien organizados. Te facilitará la presentación de la declaración y te protegerá ante posibles inspecciones.
Al final, el Impuesto de Sociedades es un trámite más que toda empresa tiene que afrontar. Pero con conocimiento, organización y asesoramiento adecuado, puede dejar de ser una pesadilla para convertirse en algo perfectamente gestionable. Y quién sabe, puede que hasta consigas pagar menos de lo que pensabas.
