Quién llama del 910203782: ¿Posible SPAM?

Julián Julián Bonaño Aranda · febrero 14, 2026 · 7 min de lectura

Suena el teléfono, miras la pantalla y ves un 910203782 que no te dice absolutamente nada. No está en tu agenda, no esperas ninguna llamada y, sin embargo, ahí está, insistiendo como quien llama al timbre sabiendo que estás en casa. Si has buscado este número, probablemente ya intuyes que no se trata precisamente de una llamada para darte buenas noticias. Y no vas desencaminado.

Vamos a ver qué se esconde detrás del 910 20 37 82, quiénes son los que llaman, qué opinan las personas que han descolgado y, sobre todo, cómo librarte de esta molestia.

Qué hay detrás del número 910203782

El prefijo 910 corresponde a Madrid, y hasta ahí nada raro. Pero cuando un número fijo madrileño acumula más de 1.400 denuncias en plataformas de identificación de llamadas y ha sido buscado miles de veces por usuarios desesperados, algo huele mal. La comunidad de afectados lo tiene bastante claro: este número está asociado a prácticas de telemarketing agresivo y presunta estafa.

Según los registros públicos de numeración, el 910203782 fue asignado en su día a una empresa de telecomunicaciones con sede en Madrid llamada Atiun Comunicaciones (hoy conocida como Alisys Digital). Se trata de una compañía dedicada a servicios de telecomunicaciones como centralitas virtuales, telefonía IP y marcación predictiva. No obstante, el hecho de que la numeración esté asignada a esta empresa no significa necesariamente que sea ella quien realiza las llamadas de forma directa: estas líneas pueden estar cedidas a terceros para campañas comerciales.

La estafa de la medalla de teleasistencia

Y aquí viene lo gordo. La inmensa mayoría de personas que han contestado al 910203782 cuentan exactamente la misma historia: al descolgar, una voz femenina pregrabada (que dice llamarse María, por cierto, qué original) se presenta como parte de un servicio de teleasistencia y pregunta si tienes la medalla.

¿Qué medalla? Pues según esta grabación, a partir de los 60 o 65 años es supuestamente obligatorio disponer de un dispositivo de teleasistencia conectado al 112, el famoso botón rojo. Lo cuenta con un tono tan amable y profesional que cualquiera podría creérselo. Pero hay un pequeño detalle: es completamente falso.

No existe ninguna obligación legal de contratar una medalla de teleasistencia a determinada edad. Los servicios públicos de teleasistencia, que ofrecen las comunidades autónomas y los ayuntamientos, son gratuitos para las personas que cumplen los requisitos y nunca, bajo ninguna circunstancia, solicitan datos bancarios por teléfono. La propia Policía Nacional y el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) han alertado en repetidas ocasiones sobre esta estafa, que se ha convertido en una de las más extendidas contra personas mayores.

Cómo funciona el timo del botón rojo

El mecanismo es tan sencillo como rastrero. La llamada automatizada lanza el anzuelo preguntando por la medalla. Si la persona muestra interés o confirma su edad, se le transfiere a un operador humano que adopta un tono cercano y profesional. A partir de ahí, el guion sigue estos pasos:

Te informan de un servicio «obligatorio» que, curiosamente, tiene un coste mensual. Te explican que necesitas contratar el botón rojo de emergencia y que para formalizarlo solo necesitan unos pocos datos. Y ahí es donde la cosa se tuerce, porque esos datos incluyen nombre completo, dirección, DNI y, cómo no, número de cuenta bancaria.

Lo que ocurre después ya te lo puedes imaginar. Los estafadores comienzan a realizar cargos pequeños en la cuenta, casi imperceptibles, que van aumentando progresivamente. En paralelo, intentan obtener información de familiares para ampliar el fraude. Es un negocio redondo para ellos y una pesadilla para las víctimas, que en muchos casos tardan semanas en darse cuenta de lo que ha pasado.

Varios usuarios que han denunciado el número cuentan experiencias escalofriantes. Hay quien relata que los estafadores llegaron a utilizar el nombre propio de la víctima durante la llamada, lo que indica que manejan algún tipo de base de datos previa. Otros señalan que, tras bloquear el número, empezaron a recibir llamadas desde números muy parecidos, cambiando los últimos dígitos para esquivar los filtros.

Por qué las personas mayores son el objetivo

No es casualidad que este timo apunte directamente a la población de mayor edad. Las personas mayores que viven solas suelen tener una relación más limitada con la tecnología, tienden a confiar más en las llamadas telefónicas y, en muchos casos, desconocen que este tipo de estafas existen. Además, el servicio de teleasistencia es algo real y conocido que genera confianza, lo que facilita enormemente el engaño.

La Policía Municipal de Madrid ha llegado a detener a personas que, haciéndose pasar por personal de teleasistencia, entraban físicamente en domicilios de mayores y dependientes. Conocían nombres, apellidos y direcciones de usuarios reales del servicio. Un dato que debería hacer reflexionar a más de uno sobre la seguridad de las bases de datos.

Qué hacer si te han llamado del 910203782

Si simplemente has recibido la llamada y no has proporcionado ningún dato, lo más inteligente es bloquear el número inmediatamente desde tu teléfono y no devolver la llamada bajo ningún concepto. Tanto Android como iPhone permiten hacerlo en pocos toques desde el registro de llamadas.

Si la llamada ha llegado a alguien de tu familia, especialmente una persona mayor, conviene sentarse con ella y explicarle con tranquilidad cómo funciona este tipo de fraude. No se trata de asustar, sino de informar. Muchas veces, basta con que sepan que los servicios oficiales de teleasistencia nunca piden datos bancarios por teléfono para que puedan identificar el engaño a tiempo.

Para una protección más amplia, puedes tomar estas medidas:

Inscribirte en la Lista Robinson. Es un servicio gratuito que impide a empresas con las que no tienes relación enviarte comunicaciones comerciales. Se gestiona desde listarobinson.es y, aunque tarda unos meses en hacer efecto, reduce considerablemente las llamadas no deseadas. Eso sí, no frena las estafas, ya que estas operan fuera de cualquier marco legal.

Usar aplicaciones de identificación de llamadas. Herramientas como Truecaller o Hiya cuentan con bases de datos colaborativas donde los usuarios marcan números de spam. Si te llaman desde un número reportado, la app te avisa antes de que descuelgues.

Denunciar ante la AEPD. Si estás inscrito en la Lista Robinson y sigues recibiendo llamadas comerciales no solicitadas, puedes presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos. En los casos de estafa pura y dura, lo adecuado es denunciar directamente ante la Policía Nacional o la Guardia Civil, aportando toda la información posible: fecha, hora, número llamante y lo que te dijeron.

Si ya diste tus datos bancarios

En ese caso, actúa con rapidez. Contacta inmediatamente con tu banco para informar de lo sucedido y solicitar el bloqueo de cualquier cargo no autorizado. Cambia las contraseñas de acceso a tu banca online y revisa los movimientos de las últimas semanas buscando cargos pequeños que no reconozcas, porque así es como suelen empezar.

No olvides presentar denuncia formal, ya que cada caso reportado ayuda a las autoridades a rastrear a los responsables. Y si el afectado es una persona mayor, acompáñala en todo el proceso. No es momento de reproches, sino de soluciones.

El spam telefónico no descansa

El caso del 910203782 es especialmente grave porque no estamos hablando de un simple comercial pesado que quiere venderte fibra óptica. Aquí hay una estrategia deliberada para estafar a personas vulnerables, utilizando un servicio real y necesario como escudo. Que los estafadores se apoyen en algo tan importante como la teleasistencia para robar a personas mayores dice bastante de la calaña con la que estamos tratando.

La buena noticia es que cada vez hay más concienciación sobre este tipo de fraudes, más herramientas para bloquearlos y más denuncias que permiten a las autoridades actuar. Pero mientras el sistema sigue afinándose, la mejor defensa sigue siendo la misma de siempre: desconfiar de cualquier llamada que pida datos personales o bancarios, por muy oficial que suene. Y si alguien te dice que tienes la obligación legal de contratar una medalla, puedes colgar tranquilamente. Lo único obligatorio aquí es no picar.

Julián
Escrito por

Julián Bonaño Aranda

Periodista económico especializado en startups, tecnología y nuevos modelos de negocio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *