Tensiones crecientes: China desafía a la UE en medio de la investigación sobre Nuctech
Las relaciones entre China y la UE se tensan aún más tras el desafío chino a una investigación sobre Nuctech, revelando profundas divisiones económicas.
Un nuevo capítulo en las relaciones China-UE
Las relaciones entre China y la Unión Europea (UE) están atravesando un momento crítico, marcado por el reciente anuncio del Ministerio de Justicia chino. Este organismo ha calificado la investigación antisubvenciones que la UE lleva a cabo sobre Nuctech, una empresa estatal china especializada en sistemas de seguridad, como una «jurisdicción extraterritorial ilegal». La respuesta de Pekín no se ha hecho esperar, ordenando a sus bancos y empresas que no colaboren con las demandas europeas.
En un comunicado emitido el pasado viernes, un portavoz del Ministerio de Justicia argumentó que las solicitudes de información realizadas por la UE son excesivas e innecesarias, constituyendo una violación del derecho internacional. Según el funcionario, estas acciones son ejemplos claros de proteccionismo disfrazado bajo el concepto de «competencia leal». La crítica se centra en cómo la UE ha utilizado su Reglamento sobre Subvenciones Extranjeras para llevar a cabo investigaciones que consideran discriminatorias hacia las empresas chinas.
El Ministerio de Comercio chino también se pronunció al respecto, indicando que estas investigaciones han tenido un impacto negativo significativo en las actividades comerciales y de inversión de numerosas empresas chinas en Europa. Se menciona específicamente que los bancos chinos han sido presionados para cooperar con esta investigación, lo cual ha generado inquietud entre los actores económicos involucrados.
La Comisión Europea abrió una investigación más profunda sobre Nuctech en diciembre pasado, tras sospechas de que esta compañía había recibido subsidios públicos que podrían distorsionar la competencia dentro del mercado europeo. Las alegaciones incluyen apoyo estatal mediante avales y condiciones fiscales preferenciales que habrían mejorado su posición competitiva frente a otras empresas europeas.
Este conflicto no es un caso aislado; se suma a otras tensiones recientes entre ambas partes en áreas como vehículos eléctricos, tecnologías limpias y políticas industriales relacionadas con el impulso del «made in Europe». A medida que estas disputas continúan escalando, queda por ver cómo responderá la UE ante las advertencias chinas y si habrá repercusiones significativas para las relaciones comerciales bilaterales.
