La industria española ante el reto de la eficiencia energética: ¿un camino hacia la competitividad?

Un nuevo estudio revela que solo cuatro sectores industriales españoles han mejorado su eficiencia energética desde 1995, planteando retos significativos para la competitividad del país.

Marimar María del Mar Sigüenza · mayo 13, 2026, 23:53 · 3 min de lectura

Un panorama desafiante para la industria

La crisis energética global, exacerbada por conflictos recientes en Oriente Próximo y la invasión de Ucrania, ha puesto a prueba la resiliencia de la industria española. Un reciente estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) y Fundación BBVA revela que, entre 1995 y 2023, solo cuatro sectores han logrado avances significativos en eficiencia energética. Este dato plantea interrogantes sobre el futuro competitivo de España en un entorno económico cada vez más volátil.

A pesar de que España ha conseguido reducir su coste energético por unidad de valor añadido en un 9,7% durante el periodo 2008-2020, los resultados no son homogéneos entre sectores. La investigación destaca que las mejoras observadas se deben más a un cambio hacia actividades menos intensivas en energía que a verdaderos avances en los procesos productivos. Solo los sectores químico y petroquímico, productos textiles y cuero, equipos de transporte y maquinaria han mostrado mejoras atribuibles a ganancias reales en eficiencia energética.

María Dolores Furió, catedrática de Economía Financiera y Contabilidad en la Universitat de València y autora del informe, subraya que aunque se han identificado sectores con avances positivos, aún queda un amplio margen para mejorar. “La electrificación es una opción viable si las condiciones lo permiten”, explica Furió. Sin embargo, reconoce que no todos los sectores pueden adoptar esta tecnología debido a sus necesidades específicas.

El informe sugiere que una combinación de tecnologías podría ser clave para mejorar la eficiencia. El hidrógeno verde y los gases renovables emergen como alternativas prometedoras que podrían transformar el panorama energético español. Estas soluciones no solo optimizarían el uso energético sino que también contribuirían al desarrollo rural al aprovechar residuos orgánicos.

A medida que el contexto internacional continúa siendo incierto, con fluctuaciones constantes en los precios energéticos, muchos sectores industriales se encuentran expuestos a riesgos significativos. En 2024, industrias como metalurgia y química concentraron el 66,3%% del consumo energético manufacturero español. Esto resalta la necesidad urgente de revisar modelos productivos para mitigar vulnerabilidades.

A pesar de estos desafíos, hay motivos para ser optimistas. La ventaja competitiva del país en energías renovables ofrece una proyección favorable para precios eléctricos más estables a medio plazo. “El autoconsumo y el despliegue renovable son respuestas efectivas ante shocks energéticos”, afirma Furió.

Aunque las cifras actuales pueden parecer desalentadoras comparadas con otros países europeos como Alemania o Portugal —que han logrado reducciones mucho mayores— es crucial seguir avanzando hacia una transición energética integral. “No se trata solo de cuestiones medioambientales; es una cuestión estratégica para nuestra competitividad industrial”, concluye Furió.

Marimar
Escrito por

María del Mar Sigüenza

Analista de política económica y experta en fiscalidad empresarial.

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