Glovo en la cuerda floja: huelga de riders y un ERE que amenaza el futuro laboral
Los riders de Glovo inician una huelga crucial mientras enfrentan negociaciones difíciles sobre despidos masivos y condiciones laborales precarias.
Un pulso sin precedentes
La tensión entre los repartidores de Glovo y la empresa ha alcanzado un nuevo nivel con el inicio de una huelga de tres días, que comenzó la noche del viernes y se extenderá hasta este domingo a las 16:00 horas. Más de 10.000 riders están convocados a esta movilización, que se produce en un contexto crítico para los trabajadores, quienes actualmente perciben solo el salario mínimo y están sujetos a un convenio laboral obsoleto desde 2006.
La huelga coincide con las negociaciones del ERE, que podría dejar sin empleo a aproximadamente 750 repartidores en toda España si no se logra un acuerdo favorable. Los sindicatos, especialmente CCOO, han expresado su preocupación por la falta de avances significativos en estas conversaciones, lo que ha llevado a una creciente frustración entre los trabajadores.
A pesar de las expectativas de una “gran movilización”, CCOO reconoce las dificultades para cuantificar el seguimiento de la huelga debido a la naturaleza dispersa del trabajo de los repartidores. La falta de un centro fijo de trabajo complica aún más la situación, lo que podría sorprender a Glovo ante una posible baja significativa en sus operaciones.
No solo se trata del ERE; CCOO ha presentado denuncias ante Inspección de Trabajo acusando a Glovo de violar la libertad sindical al presionar a flotas subcontratadas para mantener el servicio durante la huelga. Esta estrategia pone en evidencia cómo las empresas del sector delivery dependen cada vez más de modelos laborales flexibles, dificultando así cualquier intento efectivo de paralizar sus operaciones.
A medida que avanza esta crisis laboral, Glovo enfrenta también presiones externas. Su matriz, Delivery Hero, está siendo instada por accionistas a tomar decisiones drásticas sobre mercados clave. Además, existe el riesgo latente de tener que pagar hasta 1.000 millones de euros en multas relacionadas con conflictos laborales previos a la aprobación reciente de la Ley Rider.
Aunque algunos analistas sugieren que Glovo comienza a mostrar signos positivos en términos financieros, su futuro sigue siendo incierto debido al potencial impacto negativo derivado tanto del ERE como del clima laboral tenso. Con múltiples procedimientos legales pendientes ante el Tribunal Supremo sobre sanciones anteriores y posteriores a la nueva legislación laboral, el camino hacia una resolución parece complicado.
