El estrecho de Ormuz en la mira: cómo el conflicto entre Irán y EEUU sacude los mercados globales

La escalada entre Irán y EEUU provoca temores sobre el suministro energético mundial mientras los mercados reaccionan con volatilidad.

Rafael Rafael Contioso · marzo 2, 2026, 14:55 · 3 min de lectura

Un nuevo capítulo de tensión geopolítica

La reciente escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos, marcada por ataques aéreos y represalias, ha desatado una ola de incertidumbre en los mercados financieros internacionales. Este enfrentamiento no solo afecta a la estabilidad política en Oriente Medio, sino que también tiene repercusiones directas sobre los precios del petróleo y otros recursos energéticos.

En las primeras horas tras el ataque, el precio del barril Brent, referencia mundial, experimentó un aumento significativo, alcanzando un 10% al situarse alrededor de los 80 dólares. Esta cifra representa un notable incremento desde su cierre previo a la crisis, que se había mantenido en 73 dólares. Los analistas ahora especulan si este ascenso podría llevar al crudo a superar la barrera de los 100 dólares por barril.

A medida que se desarrollan estos acontecimientos, las bolsas de valores globales se preparan para abrir con caídas moderadas. Se anticipa que el Dow Jones, uno de los índices más representativos de Estados Unidos, podría caer más del 1%, mientras que el Euro Stoxx 50, que agrupa a las principales empresas europeas, podría experimentar una disminución inferior al 0.3%. La incertidumbre económica está llevando a muchos inversores a buscar refugio en activos más seguros como el oro.

En respuesta a la creciente inestabilidad, Emiratos Árabes Unidos ha decidido mantener cerradas sus principales bolsas durante dos días consecutivos. Esta decisión refleja la preocupación generalizada por las repercusiones económicas del conflicto y su impacto potencial sobre el comercio internacional.

El estrecho de Ormuz es crucial para el transporte marítimo global; aproximadamente un tercio del petróleo mundial transita por esta vía estratégica. Aunque Irán aún no ha cerrado oficialmente este paso vital, cualquier intento futuro podría resultar catastrófico para el suministro global. Según estimaciones recientes, un cierre total podría significar una pérdida diaria entre ocho y diez millones de barriles.

A pesar del panorama sombrío, algunos analistas sugieren que hay suficiente oferta para satisfacer la demanda actual. La Agencia Internacional de Energía ha indicado que el aumento en la producción supera las necesidades actuales del mercado. Sin embargo, la situación sigue siendo volátil; empresas navieras como MSC y Maersk han suspendido envíos a través del estrecho debido a preocupaciones sobre seguridad.

A medida que se intensifican las tensiones entre Irán y Estados Unidos, todos los ojos están puestos en cómo responderá Teherán ante estas provocaciones. Las decisiones tomadas en las próximas horas podrían tener consecuencias profundas no solo para Oriente Medio sino también para la economía global.

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Escrito por

Rafael Contioso

Economista con más de 35 años de experiencia en análisis de mercados financieros.

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